viernes 10 de febrero de 2012
¿Qué hacer si el fin del mundo no llega?
Ya estamos en el tan anunciado año 2012, para algunos el año en que se acaba el mundo según las predicciones de los antiguos mayas. Ellos nos lo adviertieron hace mucho, su calendario termina el 21 de diciembre de este año y, vaya a saber por qué, muchos grupos humanos asumieron que éste es el año del Apocalipsis.
Pero sí sabemos por qué, o al menos tenemos algunas hipótesis. El “fin del mundo” o fin de los tiempos, es un arquetipo de origen inconsciente que ocupa nuestras mentes y, cuando el contexto se arma, se activa colectivamente en cada cerebro particular. Este arquetipo se configura en paralelo al del Mesías o el del Salvador, y se sostiene con la idea de que, o el mundo está horriblemente diseñado o el ser humano lo hizo horrible. El hecho es que el mundo está mal y para arreglarlo hay que destruirlo por completo. ¡Ah! Los justos serán salvados, siendo elegidos por algún tipo de autoridad superior. Inconscientemente, que seamos los elegidos o los que caigamos junto con el mundo es un dato menor, lo importante es ser "protagonistas" del tremendo hecho. Justamente por eso podemos sospechar que el ego, con su infatigable rol de heroicidad, metió la cola una vez más.
(...)
Una visita de los dioses
¿Y qué describe el contexto energético del 2012?. Podemos discriminar el clima desde seis perspectivas interrelacionadas. La más profunda (o energía de fondo) tiene que ver con el cambio de era. Estamos entrando poco a poco en la era de Acuario y lo que se va activando es la necesidad planetaria de un cambio en la lógica e inteligencia humana. Es saltar de la lógica de los objetos a la lógica de lo vincular. El foco en el “yo” tendrá que trasladarse al “nosotros”, de lo contrario la inextinguible ansiedad predatoria de lo humano arrasará dramáticamente con los demás seres y recursos del planeta. O sea… es lo que estamos haciendo ahora. Y este “nosotros” va más allá de nuestra especie, incluyendo los demás seres sintientes.
Plutón en Capricornio representa un clima energético que acaso se encuentra en un nivel no tan profundo como el del cambio hacia la era de Acuario, pero remite a un proceso de muerte y transformación de las viejas estructuras. Cada 250 años aproximadamente, Plutón da una vuelta completa al Zodíaco, y la última vez que estuvo en Capricornio tuvo que ver con el establecimiento de una nueva estructura económica, el capitalismo moderno, junto con el surgimiento de una nueva superpotencia, Estados Unidos. (Ver "La Caída" en la Uno Mismo de septiembre 2011).
Neptuno Piscis se activa cada 168 años aproximadamente. Durante 2011 estuvo casi todo el tiempo en Acuario, y en febrero de 2012 entra a Piscis definitivamente. La capacidad de sensibilidad y resonancia neptuniana supera todo límite en esta época, provocando excesos de idealismo tanto que dolorosas desilusiones. Se trata también de un proceso colectivo de agotamiento de muchos arquetipos que nos han condicionado desde siempre. La última vez que Neptuno estuvo en Piscis (de 1847 a 1861) sincronizó con el fin de la esclavitud, la moda del espiritismo y la lucha en Europa por la igualdad social. (Ver "Resonancia en acción" en la Uno Mismo de junio 2011).
(...)
Teniendo en cuenta esta multiplicidad de niveles que están en juego y suponiendo que éste bien podría ser el último año de nuestras vidas… ¿que haríamos?. Steve Jobs decía: “Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?. Si la respuesta es "no" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo”.
Es movilizante pensar que, fin del mundo o no, tranquilamente podemos tener sólo un año más de vida. Ya lo decía el brujo Don Juan de Castaneda, eso de que convivimos todo el tiempo con la muerte... y que está ahí nomas, a un brazo de distancia, a nuestra izquierda. Inclusive hay un trabajo terapéutico denominado "la terapia del ultimo año", que justamente es una meditación vivencial acerca de la muerte.
Artículo completo en la Uno Mismo de febrero 2012
miércoles 28 de diciembre de 2011
¿Donde estoy “yo” en la carta natal?
Por Alejandro Christian Luna
Solemos definir a la carta natal como una “fotografía” o representación gráfica que fija la posición de los planetas en el cielo en el momento en que un ser nace. La carta es un mandala que simboliza el potencial del individuo así como sus cualidades, sus ritmos evolutivos, los aprendizajes y los temas por los que tendrá que transitar a lo largo de su vida. Además, como letras y palabras de un lenguaje cósmico, los distintos planetas, signos, casas y aspectos van narrando el texto de esa vida.
Se generaliza diciendo que el Sol de la carta astral es un símbolo -entre otras cosas- de la esencia fundamental de nuestro ser, la identidad más profunda y el centro de identidad o el núcleo del yo. Pero también es cierto que, dependiendo de su posición por casa y aspecto, también podría representar cualquier otra cosa, acaso uno de los padres, el esposo, una hija, el jefe, la mejor amiga, etc.
Desde el punto de vista de la psicología tradicional, el yo es la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos y psíquicos, el punto focal de la conciencia y la sensación continuada de identidad personal. Es el organizador de nuestros pensamientos e intuiciones, de nuestros sentimientos y sensaciones. Es el portador de la personalidad y quien nos brinda el sentido de ser quien somos. Eso es el Sol.
Tomemos otro factor, la Luna por ejemplo. Desde siempre hubo acuerdo en la comunidad astrológica que representa -entre otras cosas- a la figura materna. Así, la situación de la Luna por signo, casa y aspecto nos referirá a las cualidades de nuestra madre o a lo que haga de madre. Tanto los planetas como las Casas refieren entonces a cierto tipo de personajes y experiencias que me veré obligado a transitar y conocer.
No quiere decir esto que en Astrologia valga todo o que todo sea indistinto. Quienes se han involucrado seriamente con ella saben que la información que brinda es increíblemente precisa y significativa. Y además sincroniza tanto con situaciones y climas externos como con necesidades personales inconcientes e internas.
¿Pero entonces qué es lo que indica la carta natal? ¿Define quien soy o señala situaciones externas? ¿Me describe a mi tal cual soy o describe mi cambiante entorno?
Aprender Astrología es aprender a mirar. Es empezar a ver la interconexión de todo; darnos cuenta que en verdad nosotros estamos hechos de relaciones y de vínculos cambiantes. Como dice Jodorowsky ¿quién puede decir “Yo” sin pensar en todos los otros?.
Pero no se trata de una idea o un concepto para estar de acuerdo o en desacuerdo, más bien es una vivencia. Y cuando la interconexión se siente, uno ya no puede continuar siendo como era. La identidad cambia en forma natural, sin ser forzada ni obligada a fuerza de voluntad.
Lo increíble del caso es que el cambio de identidad se da al mismo tiempo que el cambio en las relaciones. Así como las posiciones planetarias reflejan momento a momento los aconteceres diversos de nuestra vida, la carta natal refleja el entramado del que formamos parte. Nuestra carta natal de repente no es más nuestra. ¿Qué hace entonces en mi carta el pesado de mi jefe o el baboso de mi marido? ¿Qué hace ahí ese accidente tan estúpido o ese encuentro imposible por lo inesperado y feliz?. ¿Qué hago yo en la carta de mi compañero de trabajo, en la Casa V de la carta de mi madre o en la Luna de mi abuelita? En un nivel somos un entramado que circula a través del telar tejido por las miles y miles de cartas que nos rodean a todo momento (tan invisibles como las ondas de radio de teléfonos celulares o televisión que nos atraviesan todo el tiempo).
Descubrimos que nuestra identidad deja de ser fija, se torna plástica, cambiante, creativa. Pero ahora también responsable, madura, sensible. Y todo está ahí, en “nuestra” carta que no es nuestra. La carta ya no es una fotografía sino que es un fluir, fluyen las relaciones, la identidad; y yo puedo entregarme o no a este fluir, a estas olas de existencias que me invitan a surfear. Si no quedo fijado en mi conocida sensación de identidad, me re-descubro, soy más de lo que creía que era, soy otra cosa.
No estamos diciendo que el yo o el ego no tenga una función importante. Al contrario, lo que ocurre es que primero debemos fortalecer una sana sensación de identidad personal para que más adelante podamos ir más allá de ella. Para surfear no hay que tenerle miedo al agua… y saber nadar. En este sentido un primer paso es llegar a conocerse a uno mismo, y conocerse tan profundamente como para descubrir que eso que llamamos uno mismo… no existe.
Lo que entendemos por “uno mismo” es siempre cambiante, no es algo rígido. Lo que se fija es el yo, y a su vez, el yo sirve para fijar (identidad, memoria, sensaciones). Tendremos que desarrollar la capacidad de pasar de una conciencia focalizada a otra desfocalizada, pues aún nos cuesta mucho ver esa otra dimensión (3D!), la del vínculo en sí, más allá de lo que me convenga o no. Y no solamente hablamos de vínculos de pareja sino también de vecinos, enemigos, familia, animales, plantas, etc.
El ciclo astrológico más profundo por el que estamos transitando es el de cambio de era. Estamos ingresando a la era de Acuario lenta pero definitivamente. Esta tensión entre el yo focalizado (Leo) y el yo vincular (Acuario) se hará cada vez más evidente, y las próximas generaciones tematizarán cada vez más en ello. Una avanzada la vemos en el fenómeno de las redes sociales por internet como Facebook y Twitter, donde millones y millones de personas de los más diversos colores, sexos y religiones están interconectadas compartiendo su “leonidad” o “solaridad”, subiendo fotos, videos, gustos personales, etc.
Las viejas identificaciones concientes ya cristalizadas irán poco a poco perdiendo su magnetismo a los fragmentos de mi mismo, y circularán renovadas por mi Luna y tu Saturno, por tu Venus y mi Neptuno hasta que ya no hayan “mis” ni “tus”, y permanezcamos en contacto con el centro vacío de la carta natal, que pulsa vitalmente desde el núcleo luminoso de cada ser.
Revista UNO MISMO. Septiembre 2010.
jueves 8 de diciembre de 2011
Cinco intuiciones
¿Qué es la Astrología? Pasan los años, las décadas, los siglos, y sigue sin haber un consenso general acerca de lo que la Astrología es. Y si todavía ni siquiera los astrólogos podemos definirla en forma terminante, al menos quisiera comentar lo que la Astrología no es. No es una ciencia, no es una técnica, no es una terapia, no es una filosofía, no es una creencia, no es una religión. En realidad es una mezcla de todo lo anterior más algo más que se escapa... y se escapa porque se trata de algo vivo, y por lo tanto es cambiante e impredecible.
En todo caso, ¿cuales son los fundamentos por los cuales esta Astrología del siglo XXI parece gozar de tan buena salud?. Ella descansa en cinco intuiciones primordiales: 1) Como es arriba es abajo. 2) Como es adentro es afuera. 3) Energía = Conciencia + Destino. 4) Tú eres eso. 5) Habitamos un universo ordenado, con belleza y significado.
Los dos primeros axiomas son parte de una antiquísima filosofía de origen egipcio: el hermetismo. Su nombre viene del sabio Thot-Hermes, más conocido como Hermes Trismegisto (el tres veces grande), una figura mezcla de mito y realidad. Las obras atribuidas a Thot-Hermes son numerosas, hay obras prácticas de Astrología y Alquimia, como el Liber Hermetis, el Picatrix y la Tabla Esmeralda. El hermetismo reflejaba una tradición filosófica diametralmente opuesta al hegemónico racionalismo aristotélico de la época; era más un cuerpo místico de doctrinas, una forma mística de pensamiento que ensalzaba la experiencia numínica, el contacto directo con lo sagrado.
1) Como es arriba es abajo. Remite al principio de correspondencia, donde los movimientos de los planetas a través de lo signos, la relación entre el Sol, la Luna y la Tierra, y hasta el lento movimiento de la precesión de los equinoccios reflejan simbólicamente el acontecer de lo que ocurre en nuestro planeta a nivel personal y colectivo. Utilizando un lenguaje más actual, los diseños fractales de la naturaleza relacionan diferentes dimensiones de la realidad que mantienen un isomorfismo (una misma forma o estructura). Esto significa que el estudio de una estructura - el cielo- puede reducirse al de la otra -la Tierra- mediante analogías basadas en la asunción de que dos cosas son la misma en algunos aspectos, aquellos sobre los que está hecha la comparación.
La carta natal de personas o países, los tránsitos planetarios, los complejos arquetípicos ligados al simbolismo de signos y planetas, etc., son parte del núcleo de sabiduría propio de la Astrología, y forman la base teoríco práctica desde donde ésta se hace efectiva. Cada momento tiene una cualidad especifica y las correspondencias arriba/abajo lo muestran. Todo el tiempo la Astrología enseña que la realidad tiene una estructura fractal.
Nota completa en la Revista Uno Mismo de diciembre 2011.
domingo 13 de noviembre de 2011
sábado 15 de octubre de 2011
El reencuentro de Urano y Gea
En el comienzo de todo, Gea y Urano estaban fundidos en un inseparable y atemporal abrazo. Tan pegados estaban, que cada centímetro de Gea correspondía con cada centímetro de Urano. Gea, la Tierra, era constantemente preñada por Urano, el Cielo. Y el amor y deseo que sentía él por ella era directamente proporcional al desinterés que demostraba por sus hijos (algunos incluso hablan de odio). Y estos hijos permanecían dentro de Gea, pues la constante presión del Cielo no permitía que nada se manifestara realmente. Y ella ya estaba harta de ello. En un momento de respiro, le pidió a alguno de sus hijos que se rebelara contra el padre y la liberara. Fue Saturno, por supuesto, quien se hizo cargo. Como un “Loreno Bobbitt” primordial, en el momento en que Urano penetró por enésima vez a Gea, la hoz dentada de Saturno cortó miembro y testículos paternos, y con un grito que aún resuena en los confines más alejados del cosmos, Urano se separó para siempre de su amada Gea.
(...)
La inteligencia que después de cientos de miles de años nos ha traído hasta aquí, va despertando hacia otra muy diferente, que la trasciende y la incluye a la vez. Es natural que ello ocurra, pues pareciera que nuestro planeta -Gea-, ya no puede soportar los costos de una conciencia disociada. La Tierra empieza a reencontrarse con el Cielo, y ambos conjuntamente van generando semillas con un nuevo tipo de inteligencia, la vincular. Esta inteligencia en realidad estuvo siempre presente, aunque para nuestra mente en forma inconsciente o implicada. De la misma manera, la luz del Sol siempre estuvo alumbrando a la Tierra, pero no fue hasta la aparición del reino vegetal que pudo “encarnar” en nuestro planeta a través del proceso de fotosíntesis.
La relación esotérica entre Urano y la Luna
La Astrología, básicamente, es una percepción de la inteligencia vincular, pues siempre ha sido el puente que une el adentro con el afuera y el arriba con el abajo. No es verdad que primero estoy “yo” y luego me vinculo, sino que primero es lo vincular y luego aparece el yo. En términos específicamente astrológicos, la Era de Acuario es el tiempo para unir a la Luna con Urano...
Artículo completo en la revista Uno Mismo de octubre 2011
jueves 6 de octubre de 2011
Uniendo los puntos
Escorpio y su regente Plutón son indicadores astrológicos de poder, potencia, muerte, transformación y deseo. Sin duda ambos son de un simbolismo muy temido, justamente porque remiten a un momento en que la conciencia en su viaje se enfrenta a una muerte que en algún nivel es real. Si el yo quiere seguir avanzando -pues Escorpio no es el último signo- es necesario que se transforme en otra cosa, que la personalidad muera y resucite. De lo contrario el yo renuente al sacrificio continuará su camino con la sensación de mayor poder, de mayor control. Pero es el mismo ego, más fortalecido pero igual de temeroso.
Escorpio es ir a fondo, e ir a fondo significa encontrarse justamente con aquello con lo que menos queríamos encontrar. Miedodeseo. Es arriesgarse a dejar de ser quien se piensa que es para, si tenemos suerte, encontrar otro nivel más profundo del ser.
El paso siguiente es Sagitario y su regente Júpiter. Remiten a aquello que tiene que ver con la búsqueda de sentido y significado. Y si llegamos hasta aquí tendremos que resignificar todo el camino transitado, encontrar un nuevo sentido a lo vivido.
Así lo hizo por ejemplo Steve Jobs, el fundador de Apple Computer en un célebre discurso en la Universidad de Stanford. Habló de tres temas, “unir los puntos”, el amor y la pérdida, y la muerte. Para el primer tema, relataba que su madre biológica, una joven soltera universitaria, decidió darlo en adopción solamente a una pareja de universitarios graduados. Pero éstos luego se arrepintieron pues querían una niña, así que el pequeño Steve fue a parar a una familia de clase trabajadora, recién cuando ellos prometieron a su madre que algún día lo enviarían a la Universidad. Y a los 17 ingresó en una tan cara que todos los ahorros de sus padres se iban en cuotas y aranceles. Pero no le gustaba la universidad y no le veia sentido a gastar todos los ahorros familiares, entonces abandonó los estudios confiando en que todo se arreglaría. Dejó de asistir a las clases que no le interesaban y comenzó a ir de oyente a las que sí le interesaban. Dormía en el piso en las habitaciones de sus amigos y todos los domingos caminaba 10 km para recibir al menos una buena comida semanal en un templo Hare Krishna.
Decidió asistir a un curso de caligrafía que lo entusiasmó muchísimo, aprendió acerca de tipos de letras, sus combinaciones, a variar el interespaciado, a jugar. Nada de eso albergaba para él la más mínima aplicación práctica... “Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde. Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo, sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida”.
Es así que para pasar por Escorpio y salir confiando en la sabiduría de la vida -ya en Sagitario- es preciso ser valiente... y la confianza aparece. Por eso la Astrología sugiere un cosmos que no es ciego o azaroso como el actual, sino que tiene un sentido que se va revelando de acuerdo a la conciencia ante el que aparece.
Al resignificar el pasado uno puede entrever el sentido que va tomando la vida, no tanto para especular qué pasará en el futuro sino para estar atentos al presente, momento a momento. Así, al unir los hechos importantes que aparecen como dispersos mojones a lo largo de la vida, vemos surgir una imagen, una figura... y nos reconocemos en ella. Es ver sorprendidos cómo se va dibujando nuestro verdadero rostro en los hechos del destino, igual que en esos juegos de revistas infantiles, donde hay puntos numerados diseminados por la página en blanco y que al unirlos con el lápiz vemos formarse un unicornio, un perro, un payaso.
Fragmento de la nota publicada en la revista Uno Mismo de marzo 2011
(...Y gracias por todo Steve!)
Escorpio es ir a fondo, e ir a fondo significa encontrarse justamente con aquello con lo que menos queríamos encontrar. Miedodeseo. Es arriesgarse a dejar de ser quien se piensa que es para, si tenemos suerte, encontrar otro nivel más profundo del ser.
El paso siguiente es Sagitario y su regente Júpiter. Remiten a aquello que tiene que ver con la búsqueda de sentido y significado. Y si llegamos hasta aquí tendremos que resignificar todo el camino transitado, encontrar un nuevo sentido a lo vivido.
Así lo hizo por ejemplo Steve Jobs, el fundador de Apple Computer en un célebre discurso en la Universidad de Stanford. Habló de tres temas, “unir los puntos”, el amor y la pérdida, y la muerte. Para el primer tema, relataba que su madre biológica, una joven soltera universitaria, decidió darlo en adopción solamente a una pareja de universitarios graduados. Pero éstos luego se arrepintieron pues querían una niña, así que el pequeño Steve fue a parar a una familia de clase trabajadora, recién cuando ellos prometieron a su madre que algún día lo enviarían a la Universidad. Y a los 17 ingresó en una tan cara que todos los ahorros de sus padres se iban en cuotas y aranceles. Pero no le gustaba la universidad y no le veia sentido a gastar todos los ahorros familiares, entonces abandonó los estudios confiando en que todo se arreglaría. Dejó de asistir a las clases que no le interesaban y comenzó a ir de oyente a las que sí le interesaban. Dormía en el piso en las habitaciones de sus amigos y todos los domingos caminaba 10 km para recibir al menos una buena comida semanal en un templo Hare Krishna.
Decidió asistir a un curso de caligrafía que lo entusiasmó muchísimo, aprendió acerca de tipos de letras, sus combinaciones, a variar el interespaciado, a jugar. Nada de eso albergaba para él la más mínima aplicación práctica... “Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde. Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo, sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida”.
Es así que para pasar por Escorpio y salir confiando en la sabiduría de la vida -ya en Sagitario- es preciso ser valiente... y la confianza aparece. Por eso la Astrología sugiere un cosmos que no es ciego o azaroso como el actual, sino que tiene un sentido que se va revelando de acuerdo a la conciencia ante el que aparece.
Al resignificar el pasado uno puede entrever el sentido que va tomando la vida, no tanto para especular qué pasará en el futuro sino para estar atentos al presente, momento a momento. Así, al unir los hechos importantes que aparecen como dispersos mojones a lo largo de la vida, vemos surgir una imagen, una figura... y nos reconocemos en ella. Es ver sorprendidos cómo se va dibujando nuestro verdadero rostro en los hechos del destino, igual que en esos juegos de revistas infantiles, donde hay puntos numerados diseminados por la página en blanco y que al unirlos con el lápiz vemos formarse un unicornio, un perro, un payaso.
Fragmento de la nota publicada en la revista Uno Mismo de marzo 2011
(...Y gracias por todo Steve!)
domingo 4 de septiembre de 2011
La caída
Plutón en Capricornio
Desde los primeros años del corriente siglo XXI y hasta la fecha, se viene hablando y meditando cada vez más en términos del paradigma astrológico, acerca de la importancia de los momentos que estamos viviendo en lo político y social. El “acto inaugural” acaso, de la toma de conciencia planetaria acerca de la crisis actual de la humanidad, sin duda fue el atentado a las Torres Gemelas en septiembre de 2001.
Allí asistimos atónitos a un hecho de profunda numinosidad arquetípica, donde las resonancias inconcientes respecto al fin de los tiempos, el Apocalipsis, el 2012 maya, el arcano XVI del Tarot (La Torre), etc. siguen movilizando la conciencia humana a escala global.
Desde el punto de vista de los tránsitos planetarios, es decir, el movimiento de los distintos planetas a través de los signos; resulta que de 2008 hasta ahora se han producido cambios importantes y no muy corrientes, pues es raro que los planetas transaturninos (los de velocidad más lenta) cambien todos de signo en un lapso tan corto de tiempo. Así, en el año 2008 Plutón ingresó al signo de Capricornio, Urano en Aries en 2010 y Neptuno en Piscis en 2011.
Cada vez que un planeta cambia de signo, aparece una nueva cualidad, se expresa un nuevo tiempo. Y gracias al simbolismo astrológico podemos entrever el tipo de energia que se activa en cada momentos particular. Definitivamente, Plutón en Capricornio despierta las fantasías y preocupaciones más sombrías que puedan habitar el cerebro humano.
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Capricornio es el décimo signo, el de la culminación, el más encumbrado. Refiere a autoridad, tiempo, estructura, ley. Plutón en este signo transforma, recrea, destruye las estructuras y las leyes generadas por lo humano. Por eso los astrólogos vienen hablando de profundas transformaciones en las estructuras político/económicas de los países dominantes. Se ha iniciado un proceso de depuración de todo lo que no tiene vitalidad real a nivel institucional.
Los hechos se agolpan para confirmarlo. En Wikipedia puede leerse: “Por crisis económica de 2008 a 2011 se conoce a la crisis económica mundial que comenzó ese año, originada en los Estados Unidos. Entre los principales factores causantes de la crisis estarían los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización del producto, una crisis alimentaria mundial y energética, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados. La crisis iniciada en el 2008 ha sido señalada por muchos especialistas internacionales como la «crisis de los países desarrollados», ya que sus consecuencias se observan fundamentalmente en los países más ricos del mundo”.
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Hoy es necesario responsabilizarnos personalmente acerca del lugar que ocupamos en el mundo a nivel social, político e institucional. Lo que vemos no nos gusta y tiene que transformarse totalmente. La caída de los supuestos que nos mantenían seguros (y dormidos) es también un golpe al ego. El “superyó” actual, como autoridad introyectada, está herido de muerte y se volverá cada vez más rígido, hasta que caiga por un golpe desde lo alto, como en la imagen de La Torre, La Maison Dieu, La Casa de Dios. Es un momento adecuado para articular poder y autoridad responsable, creatividad y destrucción, transformación y madurez. El mundo es reflejo de lo que somos y nunca estaremos separados de él. Y para que un nuevo mundo nazca otro debe necesariamente morir.
Nota completa en la revista Uno Mismo de septiembre 2011.
Desde los primeros años del corriente siglo XXI y hasta la fecha, se viene hablando y meditando cada vez más en términos del paradigma astrológico, acerca de la importancia de los momentos que estamos viviendo en lo político y social. El “acto inaugural” acaso, de la toma de conciencia planetaria acerca de la crisis actual de la humanidad, sin duda fue el atentado a las Torres Gemelas en septiembre de 2001.
Allí asistimos atónitos a un hecho de profunda numinosidad arquetípica, donde las resonancias inconcientes respecto al fin de los tiempos, el Apocalipsis, el 2012 maya, el arcano XVI del Tarot (La Torre), etc. siguen movilizando la conciencia humana a escala global.
Desde el punto de vista de los tránsitos planetarios, es decir, el movimiento de los distintos planetas a través de los signos; resulta que de 2008 hasta ahora se han producido cambios importantes y no muy corrientes, pues es raro que los planetas transaturninos (los de velocidad más lenta) cambien todos de signo en un lapso tan corto de tiempo. Así, en el año 2008 Plutón ingresó al signo de Capricornio, Urano en Aries en 2010 y Neptuno en Piscis en 2011.
Cada vez que un planeta cambia de signo, aparece una nueva cualidad, se expresa un nuevo tiempo. Y gracias al simbolismo astrológico podemos entrever el tipo de energia que se activa en cada momentos particular. Definitivamente, Plutón en Capricornio despierta las fantasías y preocupaciones más sombrías que puedan habitar el cerebro humano.
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Capricornio es el décimo signo, el de la culminación, el más encumbrado. Refiere a autoridad, tiempo, estructura, ley. Plutón en este signo transforma, recrea, destruye las estructuras y las leyes generadas por lo humano. Por eso los astrólogos vienen hablando de profundas transformaciones en las estructuras político/económicas de los países dominantes. Se ha iniciado un proceso de depuración de todo lo que no tiene vitalidad real a nivel institucional.
Los hechos se agolpan para confirmarlo. En Wikipedia puede leerse: “Por crisis económica de 2008 a 2011 se conoce a la crisis económica mundial que comenzó ese año, originada en los Estados Unidos. Entre los principales factores causantes de la crisis estarían los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización del producto, una crisis alimentaria mundial y energética, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados. La crisis iniciada en el 2008 ha sido señalada por muchos especialistas internacionales como la «crisis de los países desarrollados», ya que sus consecuencias se observan fundamentalmente en los países más ricos del mundo”.
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Hoy es necesario responsabilizarnos personalmente acerca del lugar que ocupamos en el mundo a nivel social, político e institucional. Lo que vemos no nos gusta y tiene que transformarse totalmente. La caída de los supuestos que nos mantenían seguros (y dormidos) es también un golpe al ego. El “superyó” actual, como autoridad introyectada, está herido de muerte y se volverá cada vez más rígido, hasta que caiga por un golpe desde lo alto, como en la imagen de La Torre, La Maison Dieu, La Casa de Dios. Es un momento adecuado para articular poder y autoridad responsable, creatividad y destrucción, transformación y madurez. El mundo es reflejo de lo que somos y nunca estaremos separados de él. Y para que un nuevo mundo nazca otro debe necesariamente morir.
Nota completa en la revista Uno Mismo de septiembre 2011.
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Este blog es una continuación del portal de astrología www.astrotranspersonal.com.ar. Aquí me permito compartir algunas ideas, pensamientos y gustos. Además, presento novedades, cursos, charlas de astrología, psicosíntesis, y mucho más. Para más información: info@astrotranspersonal.com.ar




