
En la Uno Mismo de este mes pueden leer un nuevo artículo. Va un fragmento:
No nos resulta evidente que una de las polaridades que más tenemos que trabajar en algún momento de nuestra vida es la oposición entre cuerpo y mente. Tenemos la creencia que ambas cosas son totalmente independientes una de otra, cuando en verdad ambas surgen simultáneamente. Algunos priorizarán el cuerpo, y con suerte valorarán la vida sana, la simpleza y la vuelta a la naturaleza (pero acaso son esclavos de la imagen corporal y no dudan en someterse a constantes cirugías en pos de alcanzar la juventud eterna). Su frase de cabecera es “todo pasado fue mejor”. Otros valoran lo racional, la cultura y la voluntad egoica capaz de proyectar y manipular la realidad, dejando sistemáticamente atrás lo antiguo y desactualizado. Su frase podría ser: “orden y progreso”.
Dentro del simbolismo astrológico la Luna es probablemente el “planeta” menos valorado y más incomprendido. La Luna tiene que ver con el sentir, con la emoción y nutrición básica del ser. En general es la función más relacionada con lo infantil, regresivo, ñoño, miedoso, etc. Por otro lado, Júpiter, el Sol y los planetas transpersonales por ejemplo, se valoran como más espirituales, evolucionados, ampliadores de conciencia, etc.
En realidad los seres humanos podemos pensarnos como una especie de “hojaldre” compuesto por sensaciones, miedos, deseos, pensamientos y revelaciones extáticas. Este modelo puede dibujarse como una pirámide o como una escala de niveles jerárquicos. También podemos hablar de holoarquías a la manera que lo hace la filosofía perenne, donde en la base de la realidad existe la materia y la escala va subiendo por cuerpo, mente, alma y espíritu. En este sentido también solemos hacer un juicio de valor entre la materia (lo burdo, inferior, peor) y el espíritu (lo sutil, superior, mejor). Tal como los maniqueos, solemos cargar las tintas con respecto a la supuesta inferioridad o superioridad de las cosas, más que en percibir la compleja interrelación existente entre los diferentes planos de realidad.
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